LAS MOSCAS

BARCENAS peineta

En la recreación del mito de Orestes que hace Jean Paul Sartre en “Las moscas”, los personajes viven temerosos y paralizados ante un dios (Júpiter) que se crece y alimenta de sus culpas (las moscas que apestan la ciudad en forma de plaga). Cuando hace ahora 4 años el juez Garzón comenzó a trazar vínculos entre la Gürtel y el PP, los dirigentes de esta organización alegaron una trama orquestada por el entonces gobierno socialista. De ello se encargaron los fieles medios de comunicación conservadores. Los socialistas vivían horas bajas y era sencillo manipular las conciencias de aquellos que habían perdido el trabajo, la vivienda o una vida próspera. La obra de Sartre es un rechazo a la manipulación. Escrita en plena ocupación nazi de Francia, en ella se afirma que el Hombre no debe ser maniatado por un poder religioso (Júpiter), ni  manipulado por otro poder, el político (Egisto). Sin embargo, aún en el siglo XXI, y aunque nos consideramos ciudadanos libres, seguimos tutelados por la dictadura del pensamiento dominante.

El adelanto electoral llegó en un ambiente enrarecido y los ciudadanos, manipulados y paralizados ante el oscuro futuro que vislumbraban, otorgaron la mayoría para gobernar a Rajoy, que apenas saboreado el triunfo favoreció una amnistía para evasores fiscales con el fin de recaudar dinero extra para las maltrechas arcas patrias. Lo que no nos contaron era que con esa amnistía se iban a enterrar los oscuros negocios de un tal Bárcenas sin tener que dar cuentas de ellos. Curiosamente, este señor era el tesorero del partido en el Gobierno. Y antes, mano derecha de Rosendo Naseiro, antiguo administrador del PP que da nombre al “caso Naseiro” y en cuyo sumario aparece. Algún avezado lector podría pensar que el PP lleva muchos años obteniendo dividendos a través de oscuras acciones. El precedente, el “caso Naseiro”, terminó con un carpetazo y la orden del Tribunal Supremo de destruir las cintas inculpatorias con las conversaciones de los implicados. Algo similar pasó en el socialismo con el “caso Filesa”, y algo parecido se pretende ahora.

La incriminación de las víctimas en un economicista darwinismo social, es hoy también, como en “Las moscas”, el escenario que envuelve al ciudadano. La irracionalidad del mercado, que lo reduce todo a mercancía como la única realidad aplicable, convierte en utópicas las aspiraciones de justicia y solidaridad. El “orden objetivo de las cosas” no es sino el desorden de la avaricia ciega y sin control que hace de la desigualdad y la intolerancia los instrumentos de una supuesta eficacia tecnocrática. Se pretende que la pobreza y el paro no sean percibidos como problemas sociales sino en relación con defectos individuales: “si la gente es pobre, es porque es vaga”. A partir de ahí cualquier coste social es considerado un despilfarro. Las élites financieras y mediáticas redistribuyen los estereotipos de las clases populares a las que culpabilizan por haber vivido por encima de sus posibilidades. La incertidumbre y el miedo actúan en los más débiles, mientras el Júpiter de los plutócratas se alimenta de las culpas a las que las víctimas de la ignominia han sido condenadas. Ese es el aval con el que cuenta el PP en esta crisis (que coacciona) para salir ileso del mayor escándalo de financiación ilegal de un partido político en España. De nuevo el miedo, la ignorancia y la culpa para perpetuar un sistema que favorece a una exigua élite mientras condena al resto. Mientras Bárcenas se lleva sus ahorros a Suiza; Güemes se hace con el negocio que privatizó o Ignacio González pasa en dos días de no saber nada de un ático, a alquilar y luego comprarlo, el ciudadano medio padece los recortes. Y lo que es más grave, carga con la “culpa” de un sistema confeccionado para desplumarlo por las incapacidades de políticos títeres ante los mercados que no se preocupan en legislar en beneficio de las personas, sino de intereses particulares que mañana le reportarán una vida cómoda y plácida. La misma que con su inacción han negado a los demás. Al fin y al cabo, sólo son moscas.

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