DE DIOSES Y HÉROES

chavez bajo la lluviaHe amanecido con un Orinoco triste paseándose por mis ojos”, escribió aquella fría mañana de diciembre Juan Carlos Monedero. Para entonces el mundo sabía que Chávez se le moría. América del Norte pretendió enterrarlo antes de tiempo, pero no contaba que, para entonces, el Comandante se había convertido en inmortal. Ni contaba, como nos recordó Benedetti, que el sur también existe. “Querer a Chávez nos hace humanos, porque Chávez está en la señora que limpia, en el señor que vende periódicos, en la empleada de la tienda, en el vendedor de helados y en la abuela que ahora ve y que ahora tiene vivienda. Él construyó una América para los desangelados que hoy es posible y que hace veinte años era imposible”, continúa Monedero. 

Lo escribe también Fernando Molina: “Todo mito, dice Lévi-Strauss, debe ser una historia. En este caso, una historia épica. David que se enfrenta a Goliat (y le dice que huele a azufre) o Prometeo robando el fuego (y alfabetiza a los niños). Por eso, cuando se acuda al panteón de Ilustres de América Latina, de entre las figuras de los libertadores, emergerá como la más poderosa la de Chávez, el último libertador que tendrá América. Antes, ha debido sobreponerse a enormes enemigos y morir resistiendo. Bolívar peleó contra el imponente imperio español. Chávez, contra el poderoso imperio del neoliberalismo. Esa pelea lo ha forjado como un referente mundial.  Y ahora, se erige por encima de los demás y de su propia muerte para encarnar la ambición fundamental del continente más desigual del mundo: la justicia social”.

Como los datos socioeconómicos del chavismo son inapelables, sus detractores difienden que en Venezuela no existe libertad de expresión. Sobre la estructura de los medios de comunicación venezolanos también hay datos irrefutables: existen 111 canales de televisión, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 públicos. La audiencia de las televisiones públicas no llega ni al 6 % frente al 61 % de cuota de pantalla que alcanzan los canales privados y hostiles a Chávez. En el espectro radiofónico se repite la estructura propietaria. Sólo el 10 % de las radios venezolanas son públicas, frente al 90 % que son privadas. En prensa escrita, los dos principales periódicos nacionales, “El Universal” y “El Nacional”, son privados y ejercen una fuerte crítica contra el chavismo.

Pero no queda ahí la cosa. Durante el mandato de Chávez se ha reducido la pobreza en Venezuela por encima del 20 %. Algunos pensarán que para eso debe servir la política en una democracia, para equilibrar la vida de la gente y hacer que los pobres sean menos pobres. España, como parte de Europa, vive una situación caracterizada por el asalto de los poderes financieros a la soberanía popular. Las instituciones políticas quedan inutilizadas y se someten a los ámbitos de decisión de intereses opacos que tienen que ver con las exigencias de los bancos y los especuladores. La acumulación elitista de la riqueza vuelve a ser la norma de conducta. Es todo aquello que quiso evitar Chávez. La Venezuela que deja como legado consiguió doblar las reservas internacionales (en millones de dólares); reducir a la mitad la desnutrición infantil; multiplicar por cinco el número de pensionados en el país; crear 3 millones y medios de puestos de trabajo desde su llegada; crecer a una media del 6 % anual (por el 0,4 % antes de su llegada);  reducir del 17 % al 6 % la tasa de desempleo y reducir, drásticamente, las personas en situación de pobreza. Todo esto, y otras cosas, más, explican porque el pueblo lloraba hace unos días la muerte de Chávez. Y porque algunos, los pertenecientes a la élite de toda la vida, no lo soportaron jamás.

Y todo esto, explica, también, porque el Comandante venció en 13 de los 14 comicios a los que se enfrentó. Como verán, era todo un demócrata, quizás populista, pero desde luego que no era un dictador. Sí, posiblemente en Venezuela quede mucho por hacer, pero la cuestión no es ésa, sino de dónde partía antes de que llegara Chávez. Ni era un diablo, ni era un dios. Pero para muchos sí que fue un héroe al que votaban porque, como relató un humilde venezolano a Eduardo Galeano, no querían volverse invisibles nunca más. Lloverá, sí, pero ahora en Venezuela saben que sólo “mojándose” serán capaces de mantener en pie la revolución que Chávez comenzó.

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5 Respuestas a “DE DIOSES Y HÉROES

  1. Era un dictador. Y un golpista. Un asesino. Un loco que sólo tuvo éxito gracias a la mala memoria y desesperación del pueblo venezolano.

    A una persona que ha comandado un golpe de estado (admitido por él mismo, sucedido en 1992 donde asesinaron a sangre fría a varios trabajadores de VTV, por ejemplo) no le dedicaría ni una sola línea de un texto como este dándole una cera que no merece un asesino.

    Y en el plano estrictamente político, mintió y engañó a TODO el mundo. Aquí la prueba, que gracias a que existe la hemeroteca:

    El que se quiera auto engañar pensando que este “hombre” tenía algo de dignidad, que se auto engañe. La figura de este fascista no admite más puntos de vista. Fue un mentiroso y un asesino. Period.

  2. Y no hablemos del infierno que ha dejado tras de sí. Es inexplicable que alguien ose a hablar de qué ha hecho o dejado de hacer en términos de pobreza sabiendo que él y sus sucesores han dado de comer petróleo a la población y han dejado un escenario lleno de asesinatos y con una tasa de criminalidad incontestable.

    Chávez es lo que el tiempo ha dicho que es. No lo que sus fieles extremistas dicen que es.

  3. Por cierto: este tipo de artículos son un auténtico insulto a los venezolanos. Hasta existe un vídeo que recoge la tragedia del día a día del país llamado “Caracas, ciudad de despedidas”, donde se expone que la despedida de los seres queridos (que no emigran, HUYEN del país) es el día a día de Caracas. Los venezolanos fuera de Venezuela se sienten avergonzados de semejante monstruo y ni imaginan hacer una vida feliz en su propio país por culpa del estado de terror que ha dejado este terrorista y sus actuales sucesores (que ver a los miembros del partido socialista venezolano “debatiendo” en el parlamento pone sobre relieve qué tipo de gente son y cómo entienden ellos la democracia).

    La realidad venezolana es muchísimo más que ese puñado de datos desmontables.

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