UN CAPITAL LLAMADO ILUSIÓN

El jueves pasado el economista francés Thomas Piketty presentó en España su libro ‘El capital del siglo XXI’. Mientras nos hablaba de la creciente desigualdad entre ricos y pobres, no pude evitar acordarme de Alfon, el joven vallecano condenado a cuatro años de prisión por llevar, supuestamente, explosivos a una manifestación. Comparo su caso con el de decenas, cientos, de imputados que han usado su posición para beneficiarse y que no pisarán la cárcel por ello. Además de pensar en lo injusta que es la vida, por un instante se apoderó de mí la desolación: la desigualdad siempre existirá. No es lo mismo nacer en un sitio que en otro, en esta familia o en aquella, pensé. Como tampoco es lo mismo nacer en un barrio rico de Nueva York o, pongamos por caso Madrid, que venir al mundo en uno pobre de Monrovia o Niamey, la capital del país más pobre del mundo, Níger.

piketty y yo

En estos días en los que se habla mucho de libertad de expresión, la igualdad es también una forma de fomentar esa libertad. A raíz del atentado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdó, que costó la vida a 12 personas, cabe preguntarse si los inmigrantes, o hijos de inmigrantes, gozan de las mismas oportunidades que cualquiera de nosotros en nuestros países sin abandonarse al discurso fácil de que a ellos les dan todo. El ataque perpetrado en París abre, de par en par, el debate de la ética periodística, de su utilidad social. De sí es o no recomendable hacer viñetas irónicas contra cualquier cosa, incluido algo tan susceptible como la religión. Charlie Hebdó ha repartido cera a diestro y siniestro en sus portadas. Desde el Papa a la virgen María pasando por Jesucristo. Los dibujos se combaten con dibujos, no con bombas, no coartando la libertad. ¿Nos van a amedrentar unos salvajes con sus bombas? Aquellos que matan en nombre de una religión, son personas con mentes medievales y con armas de última tecnología que usan como un juguete. Por encima de todo ello, está la libertad. Nunca la verdad, nunca el arte, puede levantar suspicacias. Lo hace en mentes enfermas, en aquellos que utilizan cualquier pretexto para hacer daño. No, no es el Islam, sino unos descerebrados a los que Occidente les dio todo (sus hospitales, sus escuelas, sus viviendas…) y se han rebelado contra él.

idigoras y pachi 9 enero 2015

No, el Islam, reitero, no es el problema. El problema es la intolerancia. Hay que preguntarse hasta qué punto Occidente es responsable de estos atentados contra la libertad, pero también contra la vida de las personas. Occidente, sus escuelas, no han sabido (o no han podido o, peor, no han querido) educarnos en valores. Valores como la pluralidad, el compañerismo, la solidaridad y la tolerancia. Algo falla en ellas y en nuestras sociedades. La desigualdad también se mide así, con parámetros intangibles. El integrismo religioso, matar en nombre de cualquier religión, como el otro día hicieron en Francia y antes en Madrid o Londres, es tan peligroso como el integrismo económico. No trato de exculparles, pero pensemos: los países ricos vamos a los países de origen de los terroristas (o de sus padres) y declaramos guerras en nombre de la libertad (o en su defecto, de la democracia, que es lo mismo), cuando en realidad lo que pretendemos es sacar tajada, bien con la reconstrucción posterior del país, bien adueñándonos de su petróleo. Cosas como ésta, además de armar de razones a los terroristas, fomentan la desigualdad, porque siguen condenando a la pobreza a una parte del mundo mientras la otra sigue aumentando sus riquezas.

62435$$IRAQ-BAGHDAD-FALL-ANNIVERSARY

A veces el motivo de la riqueza es aleatorio. Naces en una familia rica o, simplemente, estás ahí cuando hay que estar. Más difícil es aparecer de la nada y lograr enriquecerse. Normalmente, los motivos para llenarse los bolsillos responden a criterios de dudosa integridad moral. Por ejemplo, me sorprendieron las razones que dio Piketty al explicar por qué había cambiado tanto el ránking de las personas más ricas del mundo que anualmente hace Forbes. Según el gurú francés tiene mucho que ver con la caída del comunismo. Los nuevos Estados formados a partir de las antiguas repúblicas soviéticas privatizaron el capital público en favor de sus ‘amigos’, a los que había encumbrado como nuevos multimillonarios. Lo mismo ha ocurrido en otras repúblicas bananeras. El capital concentrado en manos de unos pocos que se sirven de su excesivo poder para seguir abriendo la brecha. La crisis es eso, una coartada. Lo explicaba el otro día Piketty: “no superaremos la crisis hasta que no atajemos el problema de la desigualdad”. La austeridad no parece, por tanto, la mejor forma de hacerlo.

piketty_0

El crecimiento de la desigualdad en el mundo no es una novedad. El proceso se inicia en la década de 1970, cuando EEUU y Reino Unido rompen con la fiscalidad progresiva y empiezan a desmontar lo público en beneficio de una exigua minoría, que va a explotar negocios de los que antes se ocupaba el Estado. El problema permaneció oculto hasta la caída de Lehman Brothers, en septiembre de 2008, y el estallido posterior de las burbujas inmobiliarias y financieras. La realidad es esclarecedora: en los años 80 del pasado siglo, el 1% de la población, los ricos, acumulaban el 30% de la riqueza, un porcentaje que ha aumentado hasta el 45% en nuestros días. Siguiendo con las cifras, hay que saber que el PIB mundial, de media, ha crecido todo ese tiempo un 3% al año. Pero no todos se han beneficiado de igual manera de ese aumento: los ricos han crecido tres veces más que el resto de las personas. Por eso, dice Piketty, es tan importante la regulación que ha faltado estos años, porque las instituciones tienen el deber de velar porque las democracias no se conviertan en plutocracias, que no sea el gobierno de los poderosos, sino el de los pueblos.

encuestas Grecia

Lo que quiere el pueblo griego, el lugar donde nació la democracia por cierto, es una alternativa política. La encuentran en Syriza, a los que las encuestas sitúan como la vencedora de las elecciones legislativas que el país heleno celebrará el próximo 25 de enero. Ahora, ninguna fuerza extranjera, ningún elemento colonizador, por mucha campaña del miedo o amenaza que emplee, podrá quitarle a sus habitantes la idea de votar en conciencia. Lo harán en contra de aquellos que han dejado durante años que su pueblo muera lentamente. Es el más de lo mismo lo que hace que, también en España, Podemos ya aparezca como la fuerza que más votos obtendría en unos hipotéticos comicios generales.

estimación voto

Ojalá (palabra que usamos para expresar deseo y que deriva del árabe “por Alá”) un día sea posible un mundo en paz. Un lugar donde la tolerancia sea una fragancia que respiramos en la calle y los terroristas regalen rosas en lugar de derramar sangre de inocentes. Un lugar donde los Estados prioricen la Sanidad o la Educación a la deuda pública (Italia destina el 5% de su PIB a pagar los intereses que genera la deuda y sólo el 1% a la Universidad). Yo sueño un planeta donde religiones, razas e ideologías puedan vivir en paz. Es una ilusión. Y la ilusión, aunque no lo recoja Piketty en su libro, es un capital. Por eso Podemos y Syriza pueden hacerse, en los próximos meses, con el gobierno de dos de las economías más castigadas del continente. Ojalá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s