EL OLIMPO SE VISTE DE ROJO

Hubo un tiempo en el que el mundo tornaba con asombro su mirada hacia Grecia. Allí nacieron, entre otras cosas, la filosofía, la geometría y la astronomía, y se impulsaron un buen número de materias que sirvieron como cultivo al posterior estirón humano. Una de las principales innovaciones helenas fue la democracia, que apareció en el siglo V antes de Cristo, el llamado siglo de Pericles. Pero ahora Grecia y la democracia apenas son una sombra de lo que fueron.

grecia sombra

Hoy, Grecia tiene una cita con las urnas y con el futuro inmediato de un país al que la crisis ha sacudido como ningún otro. La cronología de lo sucedido en el país heleno es digna de un filme de terror. O de ciencia ficción, según se mire. La periodista de El País Mariangela Paone retrata bien el sufrimiento de este pueblo en su libro ‘Las cuatro estaciones de Atenas’, de lectura obligada. Han sido seis años llenos de obstáculos. Si gana Syriza, tal y como adelantan las encuestas, será el fin de la austeridad y el inicio de algo nuevo. Descarten una revolución, pero lo que está seguro es que su líder, Alexis Tsipras, se sentará a negociar con Europa un alivio de la deuda y la posibilidad de un tercer rescate en condiciones menos severas. Un rescate que ayude, de una vez por todas, a quienes más lo necesitan: las personas de a pie, que comenzarán a notar las ventajas de una aplicación menos dura de las condiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo. Desde que en noviembre de 2012 el Eurogrupo acordara darle un caramelo a Samaras, actual Primer ministro, los griegos han resistido como titanes cualquier envite.

grecia boquetes UE

Dos días antes de que acabara el 2014, ante la imposibilidad de que Stravos Dimas fuese investido presidente, el Premier Andonis Samaras convocaba elecciones. Ese mismo día, el FMI castigaba a los griegos suspendiendo la ayuda al país hasta que tuviera un nuevo Gobierno. Muchos vieron en ello una injerencia. Pero ya se sabe que en los tiempos que corren, el chantaje de los ricos es constante y que es la troika la que tiene la sartén por el mango. Hace algo más de dos años, cuando todo el mundo creía que Syriza conquistaría el Gobierno heleno, los poderes fácticos hicieron su trabajo y obligaron a los griegos a votar por Nueva Democracia. Ahora, la campaña del miedo no se sostiene. Y eso que nuevamente ha entrado en escena Jean-Claude Juncker, que anuncia efectos funestos si los griegos rechazan democráticamente aquellas “caras familiares” que tanto sufrimiento les han infligido. El rostro del ministro de Economía alemán, Wolfgang Schauble, también ha irrumpido en la campaña como garante de los acreedores financieros. No en vano, la banca germana concentra la mayor exposición a la deuda griega de todo el mundo, el 39,5% del total de su déficit, lo que se traduce en 26.300 millones de euros.

nazis en atenas

Lo que no pudo conseguir la Alemania nazi por la fuerza, parece que sí lo logrará la Alemania de Merkel mediante las finanzas. La locomotora europea ha agitado el miedo a la victoria de la izquierda extrema hasta el último momento, muy al estilo Berlusconi, que hace unos años afirmó ante sus acólitos que los comunistas se comían a los niños. No debe olvidar Merkel que Syriza sólo aspira a una quita en el pago de la deuda, una propuesta que, en todo caso, sería bastante menos drástica que la reducción y el aplazamiento concedido a los alemanes cuando los mercados modificaron a la baja y de manera sustancial las obligaciones contraídas por Alemania entre 1914 y 1945 y que sólo fueron parcialmente satisfechas décadas después.

Tsipras y Pablo Iglesias

¿Por qué, entonces, tanto jaleo porque Syriza gane las elecciones? Porque Grecia es un experimento. En lo económico, se le ha impuesto un ajuste desconocido en tiempos de paz, que ahora se suavizará. En lo político, porque otros partidos de varios países (caso de Podemos, aunque hay quiénes ven grandes diferencias) creen que estos comicios son unas primarias. Son muchos los economistas que fortalecen las tesis de Syriza. Desde el ya desaparecido J.K. Galbraith, padre de la teoría de los poderes compensatorios, a Paul Krugman y Joseph Stiglitz. Todos ellos consideran que ha sido un error obligar a España, Irlanda y Grecia a pagar absolutamente toda su deuda. La historia lo demuestra. Hasta Kenneth Rogoff (a cuyo famoso y erróneo informe conjunto con Carmen Reinhart se agarraron los defensores a ultranza de la austeridad) parece haberse subido últimamente a ese carro, que parece que hoy resultará vencedor en el país europeo más castigado.

movimiento socialistas demócratas

A la austeridad, a la política de los recortes, a los organismos internacionales, no supo hacerle frente el PASOK de Papandreu en octubre de 2008 para recuperar el esplendor de Grecia. Desde entonces, otros cuatro gobiernos (ahora vamos por el quinto) han seguido los mismos derroteros. El pueblo griego considera que ya es el momento de arriesgar. Mientras tanto, las encuestas apenas dan al PASOK un 7% de los votos y el nuevo partido creado por su ex líder, Movimiento de Socialistas Demócratas, ni siquiera entraría en el Parlamento. Un sondeo a pie de urna situaría a Syriza al borde de la mayoría absoluta. En unas horas saldremos de duda. En caso de un acuerdo, el partido de Tsipras tendrían, según algunos periodistas griegos, las conversaciones muy avanzadas con ANEL, un partido de derecha pero antiausteridad (10-12 escaños).

Tsipras

Aires de cambio soplan en Europa. La victoria de Syriza causará un enorme revuelo. Incluso superior al que hace unos días causó un columnista del periódico británico Financial Times, Wolfgang Munchau, cuando escribió que la extrema izquierda representaba la mejor opción para la política económica de la periferia de la Eurozona. Argumentaba que la única forma de evitar el estancamiento de estas economías sobreendeudadas era una política económica que combinara dos elementos: inversión pública y restructuración de la deuda. Y que dado que tanto las opciones de izquierda moderada como las de derecha moderada eran demasiado “razonables” como para hacer la política económica necesaria, los votantes debían inclinarse por la extrema izquierda, por Syriza y Podemos. Grecia está hablando y sus ciudadanos, se confirmará en horas, han decidido dar un paso adelante. El siguiente en hacerlo puede ser España. O no. Para entonces, el Olimpo ya se habrá vestido de rojo. Los dioses son caprichosos: que el cambio empiece en la cuna de la democracia, convendrá conmigo, tiene algo de poético.

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