ANDALUCÍA ‘MANQUE’ PIERDA

autonomía para andalucía

Después de 64 años de silencio el alemán Horst Rippert acabó con el misterio. Este antiguo piloto de la fuerza aérea nazi relató en 2008 cómo había derribado el avión que pilotaba Antoine de Saint-Exupéry aquel 31 de julio de 1944. El aviador francés ya sobrevolaba Málaga medio siglo antes de que una bala asesinara a Manuel José García Caparrós. El asunto sigue sin resolverse 40 años después a pesar de que los unos y los otros hayan organizado diferentes fastos para conmemorar el aniversario del 4-D tras cuatro décadas de olvido. Hace unos meses una diputada de Unidos Podemos pudo consultar las actas secretas de la comisión que investigó la muerte del joven malagueño aquella tarde en la que más de un millón de ciudadanos reivindicaron la autonomía andaluza. Sin embargo, la parlamentaria no tuvo acceso a ningún nombre en los 675 folios que revisó. Más exiguo es el libro que catapultó a la fama a Saint-Exupéry, El principito, la obra literaria traducida a más idiomas tras La Biblia y El Quijote.

El principito tiene desde mayo una versión en andaluz. Levantó una gran polémica entre los puristas de la lengua, que consideran que en el sur de España no se habla ningún idioma. Tampoco un dialecto, como explicó el desaparecido José María Pérez Orozco, catedrático de Lengua y uno de los más fervientes defensores de “las hablas andaluzas”. Históricamente el andaluz ha sido motivo de mofa para aquellos que creyéndose superiores tan solo han mostrado sus carencias intelectuales. Y es que el andaluz es una lengua rica, como lo son sus gentes, regados por la cultura de todas las civilizaciones que han dominado el Mediterráneo. Las burlas también han llegado desde la esfera pública. El expresident Artur Mas dijo que a los niños andaluces no se les entendía cuando hablaban castellano y la diputada catalana Monserrat Nebrera se burló de Magdalena Álvarez, ministra de ZP, porque su acento “parecía un chiste”.

Andalucía es chiste, pero también es Picasso, Lorca y Falla. Es montaña, es mar y es historia. Sol, nieve y levante. Andalucía es para sí misma, para España y para la humanidad, aunque sus poliformismos y sus localismos lingüísticos no los entiendan a la vuelta de la esquina. Esa es su riqueza. Pérez Orozco, seguidor del Real Betis Balompié, se afanó durante toda su vida en demostrar que el andaluz era una lengua “en ebullición”. El catedrático sevillano contaba una anécdota muy representativa del ninguneo histórico al que ha sido sometido esta tierra. Fue en una comida a la que asistió junto a su hermano, el periodista Alfonso Eduardo, en la madrileña Casa Lucio. Varios de los presentes comenzaron a increparle por su forma de hablar. “Fijaos lo mal que hablan los andaluces que hasta en el eslogan del Betis tienen un vulgarismo: Viva el Betis manque pierda”, deslizó uno de los comensales. Pérez Orozco no se pudo contener.

manque

“Don Juan Ruiz, arcipreste de Hita, emplea en El libro del buen amor una palabra considerada una joya de la lengua española, un arcaísmo, manque, que es la unión de maguer, ya desaparecida, y anche,  que aún se usa en Andalucía y que muchos confunden con un vulgarismo porque no la escuchan”, contestó el profesor. Para Pérez Orozco el Betis tuvo “el gran gusto” de incluir en su eslogan la palabra, que puede traducirse como aunque. “Manque es una palabra venerable incluso desde antes de que ustedes cometieran el error de nacer”, les inquirió Pérez Orozco a sus compañeros de mesa. Entonces se levantó uno de los comensales, que resultó ser Luis Barón, directivo del Betis. Le entregó una insignia de oro del club por su defensa a ultranza del Betis y de Andalucía. En contrapartida, le solicitó que escribiese, de su puño y letra, la historia del manque, que hoy continúa enmarcada en la sala de juntas del equipo verdiblanco.

Un millón de desempleados

“El manque es el único eslogan del mundo que hace mención a la pérdida”, explicaba Pérez Orozco. Y es que en Andalucía sonreímos a la adversidad y hacemos de la vida una feria a pesar del millón de desempleados (10 puntos por encima de Europa), de estar a la cola del PIB por habitante y de liderar las estadísticas del fracaso escolar. En los últimos años esta tierra ha sido testigo del desmantelamiento de los astilleros gaditanos, de la deslocalización de no pocas empresas y del constante crecimiento de la desigualdad. Las estadísticas dicen que tres de cada diez andaluces son pobres y que casi la mitad de su población está en riesgo de serlo. En más de 200.000 hogares no existen ingresos y desde que comenzó la crisis casi 100.000 familias han sido desahuciadas de sus casas.

La Junta tiene unas 20.000 hectáreas sin usar y, de los 1.600 millones de euros que recibe por la PAC, 1.280 van a parar a las administraciones o a los terratenientes, que no dejan de incrementar su patrimonio. Si en 1930 poseían el 43% de las explotaciones, ahora superan el 56%. En Andalucía, más de 19.200 personas trabajan en la administración paralela según estimaciones de su Cámara de Cuentas. Sin embargo, las críticas son para aquellos jornaleros que cobran el PER, una política de concertación social que ha permitido que no pocos pueblos quedaran descolgados. Manuel Chaves prometió una primera y luego una segunda modernización que nunca llegaron. Esta tierra, a la primera que arribó la alta velocidad, aún tiene un déficit de comunicaciones. Más de dos años después Granada sigue sin tren y Ronda, cuna del andalucismo y tercera ciudad más visitada de una región turística, ni siquiera tiene conexión por autovía. Por no citar los ERE fraudulentos o un Canal Sur que reproduce todos nuestros tópicos.

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Tras 39 años de gobiernos socialistas Andalucía continúa siendo la hermana pobre. Entre otras cosas porque arrastra un déficit de financiación de más de 5.000 millones de euros. Susana Díaz gobierna con puño de hierro: le aterra perder el gran feudo de su partido. Muy mal deben ir las encuestas para que se envuelva en la verdiblanca, a la que tanto cantó Carlos Cano, condenado a un exilio interior. Hasta ahora, como escribió hace unos días el periodista Juan José Téllez, los andaluces no cuidaban a sus símbolos: “Su padre de la patria, un simple notario, lleva ocho décadas desaparecido en las fosas comunes y en los últimos 40 años han sido incapaces de descubrir quién mató a su mártir”. Andalucía es su memoria. Y la promesa de un futuro más próspero con el que sueñan jornaleros, obreros, estudiantes y amas de casa. Porque se puede. No ni ná, que diría el profesor Pérez Orozco. La triple negación andaluza: no hay verdad más grande en el mundo.

 

FOTO1: Manifestación del 4 de diciembre de 1977 en defensa de la autonomía andaluza en Málaga. / Bienvenido Arenas (Cedma)

FOTO2: El beticismo muestra una pancarta con su lema en varios idiomas en un derbi contra el Sevilla en enero de 2012. / Roberto Pardo (Marca)

FOTO3: Susana Díaz interviene en el acto del 40 aniversario del 4-D en Torremolinos (Málaga) / Carlos Díaz (EFE)

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