LA SEMILLA DE RUBALCABA

RUBALCABA RICARDO GUTIÉRREZ

“Lo echo de menos ya”, ha asegurado Felipe González a las puertas de la capilla ardiente de Alfredo Pérez Rubalcaba. Su figura, no me cabe duda, se agrandará con el paso de los años. Porque Rubalcaba, con sus luces y sus sombras, es historia de nuestra democracia. Las necrológicas coinciden en que fue un hombre de Estado. Se ganó la fama construyendo puentes con quienes no pensaban como él, una característica que ha loado Mariano Rajoy, su rival en aquellas elecciones de 2011, en las que Rubalcaba decidió inmolarse por el bien de su partido. No fue ni el último ni el mejor servicio a su país.  Suyo es el mérito de acabar con ETA y, cuando el emérito le transmitió su idea de abdicar, fue Rubalcaba quién se encargó de una transición que no podía pillar al PSOE en mitad de unas primarias y con Podemos reclamando la República. Nadie ha hecho más por la Corona que los socialistas.

Rubalcaba era un patriota que no necesitaba ondear la bandera para demostrarlo. Por eso, el día que se bajó del coche oficial, después de haberlo sido todo en España durante tres décadas, no se le cayeron los anillos. Volvió a la universidad para dar clases de químicas, su otra gran pasión junto a la política. El miércoles a las 12.30 se despedía “hasta el viernes” de sus alumnos. Y esos alumnos acudieron a su cita el viernes, solo que en unas circunstancias muy diferentes: desfilaron por el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso quebrados de dolor delante del féretro de su querido profesor. La muerte no avisa, llega de repente. Él, que tantas veces debió acompañar a amigos rotos, lo sabía. Se fue de puntillas, con sigilo, sin hacer ruido. Como pasó por la política, siempre ejerciendo un papel secundario para que la locomotora funcionase. Fue portavoz del Gobierno cuando el Gal arrinconó a González, instigó la reforma del 135 y maquinó para que el PSOE se abstuviera en la investidura de Rajoy, como reclamaba el establishment.

Diputado durante cinco legislaturas, varias veces ministro y secretario general del PSOE, Rubalcaba era un político a la vieja usanza, de aquellos a los que no interesa el foco, aunque brille en él. Reflexivo, siempre apostó por el diálogo y supo enmendar sus errores. Como en mayo de 2011, cuando mandó a los antidisturbios a desalojar la Puerta del Sol. Luego comprendió que aquellos jóvenes estaban allí reclamando una sociedad más justa y permitió la concentración de la que nacería Podemos. Rubalcaba no era de esos dirigentes que estaban “por la mañana en la radio, en el Congreso al mediodía rodeado de periodistas y por la noche hablando de fútbol en una tertulia deportiva”, como expuso a Manuel Campo Vidal durante una entrevista para el documental 40 años de democracia. Hablaba lo justo, pero su palabra era ley.

RUBALCABA normal

Conocía todos los secretos de este país, pero muchas veces los fagocitó. Por altura política, por valores y por compromiso. Nos harán falta muchos como él para el futuro que se avecina. En un fragmento inédito de la entrevista con Campo Vidal, Rubalcaba aseguraba que no podía evitar comparar al hemiciclo con el sistema periódico desde la tribuna de oradores. “Es el político más inteligente de España”, ha reconocido Felipe González. Coinciden partidarios y detractores, que los tuvo, y muchos. Algunos de los que le elogian hoy no le tuvieron ninguna piedad antaño. Le dedicaron insultos y calumnias. Especialmente a raíz del caso Faisán, en julio de 2011, cuando el PP elaboró un informe en el que le acusaba de colaborar con ETA. Poco después la Audiencia Nacional exculpó a los dos policías procesados al considerar que la finalidad del chivatazo fue no entorpecer el proceso para acabar con ETA. La banda terrorista anunció el cese de su actividad el 20 de octubre, cuando Rubalcaba era vicepresidente segundo y ministro del Interior. Jamás sacó pecho por ello.

Hace tan solo siete años se disputó la secretaría general del PSOE con Carme Chacón. Hoy no están ninguno de los dos, lo que nos recuerda lo efímera que es la vida. La catalana era la favorita en aquel congreso de Sevilla, pero Rubalcaba supo imponer sus conocimientos de las fontanerías de un partido “que no me debe nada, pero al que yo le debo todo”. Chacón representaba el nuevo PSOE. Levantaba pasiones y todo hacía indicar que sería la primera mujer en dirigir al viejo partido. El recuento se eternizaba, el mundo se comía las uñas y entonces recibí el mensaje de César Calderón, un estrecho colaborador de Rubalcaba: “Gana por 22 votos”. Poco después se hizo oficial el resultado y comenzó el declive del hombre que lo sabía todo. A veces el destino es caprichoso.

rubalcaba secretario general

Rubalcaba perdió las elecciones de 2011 de forma estrepitosa, quizás por el papel que desempeñó durante la crisis el Gobierno de ZP, al que pertenecía. No me cabe duda de que habría sido un gran presidente. Su ejemplo debe alumbrar ahora a su sucesor al frente del PSOE, Pedro Sánchez, aunque la opción de Rubalcaba pasaba por Andalucía. Cuando se despidió de la política activa, y ante los elogios que le dedicó Durán i Lleida, solo se le ocurrió afirmar que “los españoles somos gente que enterramos muy bien”. Sin embargo, se le olvidó aquello de que los socialistas no mueren, se siembran. Hoy le lloramos, pero allá donde esté pronto verá germinar un nuevo gobierno. Para los socialistas nunca se puede detener la primavera. Rubalcaba lo sabía. “Lo ves, ¿no?”.

 

FOTO1: Alfredo Pérez Rubalcaba en el Congreso de los Diputados en noviembre de 2000. / Ricardo Gutiérrez

FOTO2: El político socialista, durante la campaña electoral a la presidencia del Gobierno, en noviembre de 2011.

FOTO3: Rubalcaba y Carme Chacón durante el Congreso de Sevilla en febrero de 2012.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s